viernes, julio 26, 2019

EDUVIGIS



EDUVIGIS I
Eduvigis. Persona mayor. Soltera. Vestida de gris. Pañuelo negro amarrado a la cabeza Sordera. Vive sola. Bueno, cerca de una hermana. Tiene una calabacera plantada. Le servirá de alimento. Ramón. Un golfillo vengativo. La orina por no haberle dado pan bizcochado. Un pecado mortal. Tendrá que confesarlo. Si no al infierno eterno.

EDUVIGIS II

Ramón acecha. Desde un agujero de la vieja puerta. Patio de la casa. Seco, sin flores. Eduvigis esgrime un gran cuchillo. Una gallina sobre una tabla. Le separa la cabeza. Escurre la sangre en una pequeña lechera.
¿Para qué la querrá? -se pregunta Ramón. La anciana mezcla la sangre con leche. Ha superado los ciento quince años. ¿Quizás ahí esté el secreto de su longevidad? No es extraño, piensa, que tome sangre con leche, e incluso le añada un poco de gofio.
Félix Martín Arencibia
Sembrando historias
Julio 2019

viernes, abril 05, 2019

FLOR MAYO



Flor mayo”



Encendidas tus luces.

Estrellas botones lilas.

Alumbrando.

Suelos esperanza.

Tal vez no espera.



Arrastrándote reptil.

Entre sombras deleite.

Buscando insaciable.

Luces paz.

Nos iluminen.



Entre hojarasca.

Miedo escondiste.

Soñando siestas.

Sin arrullos pesadillas.

Vivos que no mueren.



Contradiciendo.

Belleza religiosa.

Rezando rosarios.

Cuentas endurecidas.

Culpabilidades

no culpables.



Agustín Millares Sall.

Descubre mundo.

Vuelo solidario

Frágil pajarillo.



Félix Martín Arencibia

Sombras de Enac

Febrero, 2016

jueves, marzo 07, 2019

AÚN ENCENDIDA







"Aún encendida”

La tarde.
Sobre el verde.
Los verdes.
Alumbrando.
Vida incesante.
La muerte.
Se acerca.
Silenciosa.
Dramática.
Normalidad.
Colores tarde.
Escarban.
En pico pájaro.
Picotea.
En recuerdos.
Lejanos.
Tal vez cercanos.
De una infancia.
Que quizás no fue.

Mares verdes.
Azules, amarillos.
Resucitan voz.
Palabra solidaria.
Agustín Millares Sall.

Félix Martín Arencibia
Sombras de Enac
Marzo-2019



jueves, enero 31, 2019

ENAC, DIOSA TINIEBLAS



Enac, diosa tinieblas”



Vestida tul sugerente.

A su través trasluce.

Misteriosa estrella.

Quizás sin nacer.



Cielo encartonado.

Empuja júbilo.

Nacido de raíces.

De mar verde tierno.



Sombras arbustos.

Corren entre siluetas.

De jirafas palmeras.

Buscan felicidad.

Puede no esté más allá.

De galaxia apagada.



Corre tal vez en vano.

Puede esté entre cepas.

De hierbas y volcanes.

O quizás en piel

de laderas, barrancos

y montañas invertidas.



Puede en lechuzas ciegas.

Cantan en pecho y tripas.

Del hombre y la mujer.

Amándose semidesnudos.

Colgados de una estrella.

Un tanto centrifugadora.

Félix Martín Arencibia

Enero 2019
 Sombras de Enac



miércoles, noviembre 28, 2018


“Luces blanquiazules”
 
Rellenan alturas.
Cuasi siderales.

Corazón perdido.
Agujeros negros.
Cometas, planetas…

Mundos se repiten.
Espíritu volátil.
Hawsking.

García Márquez.
Sigue por cosmos.
Fabulando.


Félix Martín Arencibia
Celajes de islas, 2018













lunes, septiembre 24, 2018

ALLÁ VA EL SOL POCO A POCO

“Allá va sol poco”

a poco desangrándose
sobre amante noche
que casi se adivina.

Arco-iris lejano.
Dispara colores.
Pinta horizontes.
Emoción pasajera.
Hora mutante
ya algo más
crepuscular.

Jardín Hespérides.

P-2015
Félix Martín Arencibia

miércoles, septiembre 19, 2018

XI MEMORIAL POETA PEDRO LEZCANO

 El pasado Viernes, 14 de Septiembre de 2018, se realizó un recorrido poético por las calles de Santa Brígida. Se homeanejó, y esta la undécima vez el poema <> dentro del XI MEMORIAL PEDRO LEZCANO. Además de los están citados en el cartel asistieron: El grupo poético La Arcadia(María Jesús Lozano, Guadalupe Santana...), Francisco Pulido, Mariola, otras personas del pueblo. ¡Ah, el organizador Nicolás Díaz! Además del que esto escribe que me tocó leer el poema Edicto, una una hermoso retrato y diatriba contra la dictadura franquista.

E            Edicto

Ciudadanos, seguid gallardamente
de pie sobre la acera.
Y vestid a ese muerto
de etiqueta.
Columnas sois, pilares
de la ciudad moderna;
sostenéis en los hombros
las altas chimeneas
y no podéis moriros
como un hombre cualquiera.
Queda prohibido terminantemente
morir en calles céntricas.
Sufrid, llorad, amad privadamente,
bajo la axila de las escaleras,
en las lejanas tapias,
en las cunetas.
Besad, gemid sin ruido,
que nadie se dé cuenta.
Cuando al edicto de la noche alumbren
simultáneas estrellas,
llorad, amad, sufrid, matad acaso,
calladamente y en tinieblas.
A oscuras, en el hueco designado,

donde nadie os vea,
gesticulad, gritad ante un espejo,
acuchillad muñecos de madera,
pisotead los códigos civiles,
desnudaos de telas.
Pero al regreso de la luz se exige
vuestro antifaz, vuestra antialma puesta.
Las mujeres sean firmes
cariátides de cera,
con el hogar y todas sus virtudes
sobre la cabellera.
Cuando rían las flores en la lluvia,
guardaos las doncellas.
Ni una mujer tan solo se desnude
cuando la lluvia besa
en una entrega al cielo de su cuerpo:
prohibida toda entrega:
prohibido a todo hombre
dormir sobre la hierba,
y más si es con la nuca
apoyada en el lomo de una oveja.
Se prohíben los sueños a deshora;
para soñar ya hay decretadas fechas,
hay parques con sus pájaros y novios,
hay líricos poetas.

(Esculpidos en mármol de los bares
los artistas se sueñan.
Flor de papel su eternidad soñada,
como la siempreviva: siempre muerta).
Prohibido todo sueño. La vigilia
perenne se decreta.
(Se tomarán medidas radicales
contra la primavera).
Ilustrísima muerte: los esclavos
de tu bondad reconocida esperan
únicas vacaciones merecidas.
Concedidas les sean.