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viernes, diciembre 31, 2010

EXTRAÑOS DRAGONES DE TIMANFAYA Y LOS PIRATAS BERBERISCOS

Queridos amigos: Les ofrezco, para que los degusten, unos párrafos del libro de Literatura infantil, juvenil, y para cualquier edad en la  que se sientan jóvenes. Su título es "Extraños dragones de Timanfaya".
¡Que lo disfruten!

PIRATAS BERBERISCOS BAJO LA CALIMA

Cuando llegaron ya se encontraba allí el diablillo Timanfaya en lo alto del castillo. Les hizo señas para que entraran. Como habían tomado los polvitos de la Bruja Coruja, la bruja buena, no hicieron sino tocar la puerta y se abrió.

─ ¡Venga, vamos a entrar rápido, antes de que el castillo se llene de agua! ─ les dijo Yanira decidida.

─ ¡Yo no entro, ahí tiene que haber mahios! ─ le respondió acongojado Rubén.

¬─ ¡No, chico, esto es un castillo antiguo y aquí no hay fantasmas! ─ le animó Tanausú ¬─ ¡Lo construyó el ingeniero Torriani, para defendernos de los piratas!

Al entrar se dieron cuenta que habían atravesado el túnel del tiempo y regresado al pasado. La fortaleza estaba llena de jóvenes y adultos campesinos que iban de un lado a otro nerviosos. Era un día de calima, una cortina de polvo africano lo tapaba todo, apenas se veía más allá de unos pocos metros. A pesar de ello, observaron varias sombras, que los habitantes de Titeroygatra sospechaban que serían barcos piratas. ¿Podrían ser los terribles piratas ingleses o franceses como John Hawkins, Drake, Blake, François Le Clerc… o los no menos feroces piratas berberiscos? Los navíos se acercaban muy lentamente, las milicias canarias estaban preparadas, cada uno estaba en su puesto. La mayoría ocupaban la parte alta, junto a los viejos cañones. Nuestros amigos se quedaron parados en el medio del patio, un poco sorprendidos ante aquella situación imprevista.

¬─ ¡Venga muchachos, todos tienen que ayudar! ¡Ustedes se encargaran de traernos baldes de agua! ─ les dijo el jefe del destacamento como si los conociera de toda la vida.

Se pusieron a llenar agua en un pozo que se hallaba en el centro del patio. Tibicín, se dedicaba a ladrar e incordiar a los defensores. Timanfaya saltaba de un lado a otro animándolos con sus acrobacias.

─ ¡Están a unos cien metros! ─ señaló muy bajito el vigía, que se encargaba de estar atento a los movimientos de los barcos enemigos.

No sabían aún de quiénes se trataba. Ahora todos permanecían silenciosos. Seguro que los piratas pretendían aprovechar la calima para coger por sorpresa a los lanzaroteños, sin saber que éstos les esperaban alertados. Avanzaban con una lentitud exasperante.

─ ¡A cincuenta metros!─ señaló ahora el vigía marcando los números nuevamente con los dedos de la mano, para no hacer ruido y no ser descubiertos por los atacantes.

Todos estaban tensos al lado de los cañones o con viejos arcabuces y diversos objetos agrícolas (palos, hoces, guadañas, horquetas…) que pretendían utilizar en el cuerpo a cuerpo. Nuestros pandilleros tenían los recipientes llenos preparados y en silencio esperaban el inminente desenlace.

─ ¿Dónde está Rubén? ─ preguntó Tanausú, que hacía rato que no lo veía.

lunes, diciembre 20, 2010

EXTRAÑOS DRAGONES DE TIMANFAYA

Aquí les ofrezco el comienzo de mi libro dirigido a niños, jóvenes y de cualquier edad titulado "Extaños dragones de Timanfaya"


ENIGMÁTICOS MAHIOS

El Puerto de Las Luces parece estar dormido sobre sus aguas negras en las que bailan ya las farolas mortecinas de la ciudad dormida. Son las once de la noche y llegan apresurados los padres y abuelos de Yanira. Ello a pesar de que aún falta más de una hora para que zarpe el Volcán de Timanfaya. Al poco lo hacen las familias de Rita y Rubén en un todoterreno grande. Esta vez los familiares de Tanausú arribaron los últimos.

Mientras aguardaban, la oscuridad de las aguas del puerto se les llenaba de fantasmas. Para espantar sus miedos, se dispusieron a comentar las aventuras que es- peraban disfrutar en la Isla de los Volcanes, la Titeroy- gatra de lo primeros canarios.

─ ¡He oído decir que existen dragones que se alimentan del fuego que sale del interior de la tierra!─ empezó Yanira.

─ ¡Se cuenta que ha habido volcanes expulsando lava durante años! ─ exclamó Rita entusiasmada.

─ ¡Mi abuelo me dijo que alguien le contó que en la isla había dinosaurios!─ exclamó con cierto miedillo Rubén.

¬─ ¡Ah, no seas exagerado! ─ le contestó Tanausú, para estimularlo un poco ─ ¡Existen también otras cosas lindas! ¡Los Jameos, donde viven unos grandes cangrejos extrañísimos! ¡La misteriosa Cueva de los miles de verdes! ¡El minúsculo y fabuloso Archipiélago Chinijo! ¡Todos los originalísimos y bellos monumentos que creó nuestro artista lanzaroteño César Manrique!... –detalló enteradísimo, casi como siempre.

Habría que recordar una vez más que los cuatro miembros de nuestra Pandilla Jeribilla, que protagonizan todas las aventuras son: Yanira, personaje principal, el alma de la pandilla, que es creativa y sensible; Rubén, es un poco miedica, muy dependiente, pero muy cariñoso y competitivo; su prima Rita, a la que a veces le apodamos Saltaperico, porque resulta muy inquieta y entusiasta y por último Tanausú es el artista, el instruido al que a veces le desquician los excesivos miedos de su amigo Rubén.

Entretanto, los padres de nuestros pandilleros sacaron la tarjeta de embarque y fueron subiendo al barco con el coche. Los abuelos y sus nietos pandilleros subieron por la pasarela.

─ ¡Venga Rubén, no te quedes retrasado!

Se encontraba extasiado, pues sus ojillos saltones se le iban hacia una chica de su edad que subía con un perro en una cajita de colores. Llevaba a Tibicín, el can inseparable que les acompañó en las aventuras de la isla de La Palma.

─ ¡Ya voy abuela, es que estaba mirando ese perro tan bonito que lleva la niña! ─ disimuló mientras se quedaba un poco colorado.

Una vez en el barco, que era muy moderno con cómodos sillones para descansar, siguieron largo rato imaginando lo que iban a encontrar en la isla. Pensaban acampar en la zona próxima a la Playa de los Loros. Mientras, se fueron quedando dormidos. Ya de madrugada Rubén se despertó sobresaltado.

─ ¡Eh, por encima de mí pasó algo, tiene que ser un fantasma! ─ gritó asustado.

─ ¡Otra vez con tus imaginaciones! ¡Es que nunca se te van a quitar tus dichosos miedos!─ se despertó enfadado Tanausú.

─ ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?─ se incorporó muy sorprendida Yanira.

─ ¡Nada, sigue durmiendo, Rubén que está otra vez con sus inventos! ¬¬─ le contestó Rita, que ya se había incorporado.

─ ¡No son inventos, es verdad, me pasó por encima de la cara!...

jueves, octubre 07, 2010

EXTRAÑOS DRAGONES DE TIMANFAYA

Para los más jóvenes de los seguidores del blog les pongo parte de una aventura de la Pandilla Jeribilla (chicos-as entre 9-12 años) del libro "Extraños dragones de Timanfaya" que trata de un viaje fantástico por la isla de Lanzarote en Canarias.

PIRATAS BERBERISCOS BAJO LA IMPENETRABLE CALIMA

Luego siguieron caminando por el puente que les llevaba al castillo. Era una noche oscura, sin luna. Se oía el choque del agua contra los muros. La marea se encontraba casi llena y no como cuando estuvieron por la tarde, que estaba vacía. El mar se mostraba más furioso y parecía que quería arrastrar al castillo hacia la orilla. Se encontraban asustados; pero su curiosidad y el deseo de tener nuevas y emocionantes aventuras, les impulsaba hacia los muros de la fortaleza. Tibicín, el perro garafiano, ladraba a la rugiente mar. Cuando llegaron ya se encontraba allí el diablillo Timanfaya a lo alto del castillo. Les hizo señas para que entraran. Como habían tomado los polvitos de la Bruja Coruja, la bruja buena, no hicieron sino tocar la puerta y se abrió.

─ ¡Venga, vamos a entrar rápido, antes de que el castillo se llene de agua! ─ les dijo Yanira decidida.
─ ¡Yo no entro, ahí tiene que haber mahios! ─ le respondió acongojado Rubén.
¬─ ¡No, chico, esto es un castillo antiguo y aquí no hay fantasmas! ─ le animó Tanausú ¬─ ¡Lo construyó el ingeniero Torriani, para defendernos de los piratas!

Al entrar se dieron cuenta que habían atravesado el túnel del tiempo y regresado al pasado. La fortaleza estaba llena de jóvenes y adultos campesinos que iban de un lado a otro nerviosos. Era un día de calima, una cortina de polvo africano lo tapaba todo, apenas se veía más allá de unos pocos metros. A pesar de ello, observaron varias sombras, que los habitantes de Titeroygatra sospechaban que serían barcos piratas. ¿Podrían ser los terribles piratas ingleses o franceses como John Hawkins, Drake, Blake, François Le Clerc… o los no menos feroces piratas berberiscos? Los navíos se acercaban muy lentamente, las milicias canarias estaban preparadas, cada uno estaba en su puesto. La mayoría ocupaban la parte alta, junto a los viejos cañones. Nuestros amigos se quedaron parados en el medio del patio, un poco sorprendidos ante aquella situación imprevista... (CONTINUARÁ)

viernes, mayo 07, 2010

UNA AVENTURA DE LA PANDILLA JERIBILLA


LOS EXTRA-ÑOS DRAGONES



DE TIMAN-FAYA


Cuando Enac, la señora de las tinieblas, lo hubo inundado todo se dispusieron a salir a una exploración nocturna. Lo querían hacer volando sobre aquel Mar Pétreo de Timanfaya. Para ello tomaron los polvos de la Bruja Coruja. Cuando la Luna comenzó a iluminarlo todo sobrevolaban sobre aquel hermoso mar de lava. Iban acompañados por sus amigos los guayotas o diablillos de César. ¡Era demasiado impresionante ver a aquellas bocascráteres que parecían querer atrapar la Luna y las estrellas! Bajaron en un momento determinado al malpaís.


Paseaban muy tranquilos bajo la luz de la Luna cuando unas nubes, como gatos negros, envolvieron al satélite de la Tierra y todo quedó a oscuras. Se mostraron sorprendidos ante aquel eclipse, apenas distinguían nada. Empezaron a adivinar unas sombras gigantescas, oyeron rugidos furiosos… Parecía que se desarrollaban peleas entre enormes seres que se revolcaban en el mar de lava. No sabían qué era exactamente. Estaban asustados y se escondieron tras unas rocas a ver qué pasaba. Guardaron el más absoluto de los silencios. Mientras, los gruñidos y los ruidos que parecían golpes aumentaban.


─ ¡Qué bichos más extraños! ─ dijo Tanausú.


Los demás continuaron callados. En medio de las tinieblas se empezó poco a poco a alumbrar el cielo. Gigantescas llamas de fuego salían de una especie de dinosaurios de piedra negrísima. Algunos eran más altos que los volcanes. Luchaban entre ellos, cuerpo a cuerpo o lanzándose grandes llamaradas unos a otros. Nuestros pandilleros los contemplaban asombrados, parecían que se encontraban en la época de los dinosaurios. Después de luchar durante un largo rato, se echaron extenuados sobre los mantos de lava... (continúa) 


Una parte de una aventura del libro "Extraños dragones en Timanfaya"
Félix Martín Arencibia