MI NOMBRE ES FÉLIX MARTÍN ARENCIBIA. AMIGOS-AS EN ESTE BLOG COLOCO MIS CREACIONES LITERARIAS, MIS OBRAS PUBLICADAS, LOS ACTOS EN LOS QUE PARTICIPO, DE OTROS CREADORES Y DIVERSOS ACONTECIMIENTOS SOLIDARIOS. ESPERO AMIGOS-AS QUE LES APORTE ALGO INTERESANTE PARA SUS VIDAS.
jueves, julio 27, 2017
domingo, julio 09, 2017
ESCRIBE, LEE. LOS MILLARES
Dedicado este poema a la familia Millares
por lo que ha aportado a la cultura canaria.
“Escribe, lee…”
Los Millares,
casi millares
de genes literarios.
Sonríe, salta
trepa la pared
de piedra
despatarrada.
Cae, se ríe
siente frío
de añoranza.
Sueño de árboles
que crecen infinito
grito mudo.
Silencio.
“Ludoflora espacial”
Junio-15
Félix Martín Arencibia
Los Millares,
casi millares
de genes literarios.
Sonríe, salta
trepa la pared
de piedra
despatarrada.
Cae, se ríe
siente frío
de añoranza.
Sueño de árboles
que crecen infinito
grito mudo.
Silencio.
“Ludoflora espacial”
Junio-15
Félix Martín Arencibia
miércoles, julio 05, 2017
RÉQUIEM POR LOS DESAPARECIDOS EN REPRESIÓN BRUTAL
en las noches oscuras.
Entre fantasmas de palmeras,
sombras de acebuches
cruzando negros cielos
de angustias de murciélago.Negruras de tristezas,
Entre fantasmas de palmeras,
sombras de acebuches
cruzando negros cielos
de angustias de murciélago.Negruras de tristezas,
miedos volando por doquier
con ojos de conciencias
de desaparecidos en la guerra.
Fantasmas enlutados de madres,
de esposas ahogadas
en llantos de impotencia.
Niños despertando de pesadillas
de ausencias de padres.
¡Son noches de espanto y miedo,
de ecos burbujeando
hacia el cielo desde
Las profundidades de los pozos
y las honduras de los mares!
¡Olvidemos, soñemos con idílicos
y bucólicos mundos!
¡Mentirosos sueños, inútiles ilusiones,
en América Latina, África, Europa, Asia,
por todos lados sigue anidando
la aniquilación brutal!
Cuando los poderosos
ven peligrar
sus fortunas y poderes,
corren ríos de sangres,
alimentan mares revueltos
en turbias conciencias.
¡Mira la luna en el palmeral!
¡Renace la esperanza
en la libertad!
¡Nuevos luchadores
renuevan el desafío
a la injusticia.
¡Entonan un réquiem
por los desaparecidos
en represión brutal!
©️Félix Martín Arencibia
martes, julio 04, 2017
MANCHAS DE LUZ QUE SALPICAN LAS PAREDES DE LAS ALEGRÍAS ESTIVALES
“…Manchas de luz salpican las paredes
de las alegrías estivales…”
Verano, ramblas de plátanos,
destellos de alegría femeninos
se cuelan entre los ojos.
Aeropuertos que vuelan
hacia sueños imposible
y hasta puede que posibles.
Verano, verdes, manchas
de luz, salpican las paredes
de las alegrías estivales
bañadas en añoranzas
hembras filmadas
en escenas de recuerdos
infantiles.
©️Félix Martín Arencibia
lunes, julio 03, 2017
DUERME MI NOCHE SOBRE MIS SÁBANAS
Duerme la noche sobre mis sábanas blancas
exhibiendo su cuerpo moreno lleno
de redondeces y misterios.
Ayer se posó la gaviota del sol de la tarde
sobre los cuerpos semidesnudos del ocaso
arrancando reflejos de fuegos ardientes
proyectados sobre la oscuridad
ya próxima a descubrir
sus secretos.
¡Las estrellas se aman ahí fuera
aullando de gozo en medio
de silencios cómplices!
©️Félix Martín Arencibia
lunes, junio 26, 2017
lunes, junio 19, 2017
AHÍ ESTÁ EL SEÑOR GUAYDIL
“Ahí está el señor guaydil…”
Ahí está el señor guaydil
que se despierta sereno
sobre su trono rocoso.
Se abre a nuevas luces,
albas de un presente
un tanto incierto.
Abajo, en sus raíces
clavadas en la roca,
pincelan los colores
de una vieja bandera
sin país ni razón de ser.
Enciende sus faroles
sobre una pared destartalada
hecha con piedra del tiempo
que pasó y se hace ahora
para poder adivinar
ese nuevo mañana
que quizás será.
Crece, se yergue, alumbra
El camino de los andantes
puede que algo distraídos
bajo las monotonías
que les atrapan.
Mayo-2017
“Experimentos de alisios”
Félix Martín Arencibia
lunes, junio 12, 2017
VUELOS DE AUSENCIAS DE PÁJAROS TRANSPARENTES
“Cenizas de miedos
infantiles lejanos...”
Cenizas de miedos
infantiles lejanos.
Palmeras mecidas
por alisios liberadores.
Ruedas de coches
arañando el asfalto
sobre su lengua
un tanto amargosa.
Vuelos de ausencias,
pájaros trasparentes
sobre las sonrisas
desesperanzadas
sostenidas en celestes
semiocultos
entre selvas
de oscuridad.
“Experimentos de alisios”
Mayo-2017
Félix Martín Arencibia
infantiles lejanos...”
Cenizas de miedos
infantiles lejanos.
Palmeras mecidas
por alisios liberadores.
Ruedas de coches
arañando el asfalto
sobre su lengua
un tanto amargosa.
Vuelos de ausencias,
pájaros trasparentes
sobre las sonrisas
desesperanzadas
sostenidas en celestes
semiocultos
entre selvas
de oscuridad.
“Experimentos de alisios”
Mayo-2017
Félix Martín Arencibia
FUEGOS QUE ENCIENDEN ROJOS BOSQUES
“Fuegos que
encienden
rojos
bosques...”
Fuegos
que encienden
rojos
bosques
aún mañaneros.
aún mañaneros.
Se
agitan las cumbres
de
la conciencia
tal
vez alerta.
Las
olas y las arenas
juegan
a repartirse
la
joven alegría
entre hojarasca
con olor a pinar.
entre hojarasca
con olor a pinar.
A
veces se le escapan
por
las rendijas
de sus emociones
de sus emociones
aquellos
grises
algo
entristecidos
de un pretérito
que no fue.
de un pretérito
que no fue.
Mayo-2017
“Experimentos
de alisios”
Félix
Martín Arencibia
viernes, junio 02, 2017
DESAMOR DE ESQUELETO
"Desamor
de esqueleto"
Va
y viene, sube y baja
ríe
y llora su futuro
aún
desconocido.
Se
arrepiente,
deja
que nazca
la
luz en su vientre.
Puede
ser alcanzado
por
la melancolía.
Amor
hierba tierna,
amor
de árbol centenario,
desamor
de esqueleto.
Satán
se revuelve
en
el corazón humano
dejándolo
bajo dominio
de
un mundo insensible.
Tal
vez recupere
su
aliento.
MAYO-2017
"Experimentos
de alisio"
Félix
Martín Arencibia
lunes, mayo 15, 2017
VUELOS DE PALMERAS NEGRAS
Vuelos
de palmeras negras
sobre
las nubes de mis manos
Vuelos de palmeras negras
sobre nubarrones
de mis manos blancas
que las esperan ansiosas.
Miedos de nostalgias
de dragones algodonosos
un tanto oscuros.
Huecos azules desparramados
que conservan mi alegría
escondida entre brillos de maguas.
Siluetas que vuelan
a ritmo de trompeta
quizás desafinada.
Una hoja se asoma a mis ojos
encendida entre frases
tal vez llenas curiosidad.
Manos quieren tocar
la intocable belleza
de la palmera canaria.
"Experimentos de alisios"
"Experimentos de alisios"
Félix Martín Arencibia
Mayo 2017
viernes, mayo 05, 2017
EL HOMBRE QUE SABÍA VOLAR (2)
EL HOMBRE QUE SABÍA VOLAR (2)
Una
vez más, y ya he perdido la cuenta, renace otro día gozoso
inundado de luz, azules, los verdes de nuestras plantas y el color de
la hierba que se ha ido secando. Este último indica indica que el
verano ya está a la vuelta de la esquina y nos espera con los brazos
abiertos. Igual más adelante nos dará un abrazo de asfixiante de
oso con una calima y una ola de calor, este año se han producido
unas cuantas. Por ahora, una suave brisa acicala las melenas de las
palmeras que se muestran un tanto engreídas. Quizás, también algo
picaronas, para conquistar a algún otro vecino arbóreo como puede
ser un pino, una araucaria… La vida en la naturaleza es algo más
complicada que lo que parece, amigas y amigos.
Me
encuentro un tanto pletórico y un cierto cosquilleo en el estómago
me anima a realizar un vuelo un poco más largo que los anteriores.
Saco mis alas plegables, las sacudo para quitarles algo de polvo o
humedad que se les haya adherido y remonto al golpito el vuelo. Cojo
la máxima altura y contemplo la isla, una vez más con su hermoso
traje resplandeciente. Por momentos sus reflejos me obligan a cerrar
los ojos, pero por décimas de segundo, luego sigo disfrutándola.
Más allá, a lo lejos, el sol está asomando su cara un tanto
sonriente y parece guiñar un ojo con algo de picardía. Cualquiera
sabe la razón del simpático gesto. Puede incluso que sea invención
mía, una especie de celaje. Mi dirijo hacia él atraído como por un
imán, sí, de esos que salen de mi imaginación con algo de
herrumbre y todo. Me dejo llevar por las corrientes de aire. Ahora me
produce algo más de placer. Mi vuelo se hace cada vez más rápido.
Ya estoy en pleno Atlántico, el océano misterioso que albergó
parte de la mítica Atlántida. Unas toninas saltan bajo mi silueta,
parece que intentan agredirme, pero casi estoy seguro que solamente
se trata de un juego.
Allá, a lo lejos, contemplo un grupo de gaviotas, armando un cierto escándalo, como ya es costumbre en ellas. Ahora veo surcar barcos de pasajeros y de carga reflejando una cierta gama de colores hacia los espejos del cielo, que no son por cierto de cristal aunque a veces nos lo parecen. Aparece una isla ante mi vista. Parece un esqueleto alargado, plano, solo con algunas montañas salpicando su cuerpo. Ah, es Fuerteventura, la mítica y primitiva Erbania. La sobrepaso rápidamente, aunque no me falten las ganas de bajarme. Paso el islote de Lobos, que no tiene lobos, puede que cuando tenga tiempo les explique tal contradicción.
Félix Martín Arencibia
Allá, a lo lejos, contemplo un grupo de gaviotas, armando un cierto escándalo, como ya es costumbre en ellas. Ahora veo surcar barcos de pasajeros y de carga reflejando una cierta gama de colores hacia los espejos del cielo, que no son por cierto de cristal aunque a veces nos lo parecen. Aparece una isla ante mi vista. Parece un esqueleto alargado, plano, solo con algunas montañas salpicando su cuerpo. Ah, es Fuerteventura, la mítica y primitiva Erbania. La sobrepaso rápidamente, aunque no me falten las ganas de bajarme. Paso el islote de Lobos, que no tiene lobos, puede que cuando tenga tiempo les explique tal contradicción.
Félix Martín Arencibia
EL HOMBRE QUE SABÍA VOLAR
EL HOMBRE QUE SABÍA VOLAR
Una
vez más, y ya he perdido la cuenta,
renace otro día gozoso inundado de luz, azules, los verdes de
nuestras plantas y el color de la hierba que se ha ido secando. Este
último indica indica que el verano ya está a la vuelta de la
esquina y nos espera con los brazos abiertos. Igual más adelante nos
dará un abrazo de asfixiante de oso con una calima y una ola de
calor, este año se han producido unas cuantas. Por ahora, una suave
brisa acicala las melenas de las palmeras que se muestran un tanto
engreídas.
Quizás, también algo picaronas, para conquistar a algún otro
vecino arbóreo como puede ser un pino, una araucaria… La vida en
la naturaleza es algo más complicada que lo que parece, amigas
y amigos.
Me
encuentro un tanto pletórico y un cierto cosquilleo en el estómago
me anima a realizar un vuelo un poco más largo que los anteriores.
Saco mis alas plegables, las sacudo para quitarles algo de polvo o
humedad que se les haya adherido y remonto al golpito el vuelo. Cojo
la máxima altura y contemplo la isla, una vez más con su hermoso
traje resplandeciente. Por momentos sus reflejos me obligan a cerrar
los ojos, pero por décimas de segundo, luego sigo disfrutándola.
Más allá, a lo lejos, el sol está asomando su cara un tanto
sonriente y parece guiñar un ojo con algo de picardía. Cualquiera
sabe la razón del simpático gesto. Puede incluso que sea invención
mía, una especie de celaje. Mi dirijo hacia él atraído como por un
imán, sí, de esos que salen de mi imaginación con algo de
herrumbre y todo. Me dejo llevar por las corrientes de aire. Ahora me
produce algo más de placer. Mi vuelo se hace cada vez más rápido.
Ya estoy en pleno Atlántico, el océano misterioso que albergó
parte de la mítica Atlántida. Unas toninas saltan bajo mi silueta,
parece que intentan agredirme, pero casi estoy seguro que solamente
se trata de un juego. Allá, a lo lejos, contemplo un grupo de
gaviotas, armando un cierto escándalo, como ya es costumbre en
ellas. Ahora veo surcar barcos de pasajeros y de carga reflejando una
cierta gama de colores hacia los espejos del cielo, que no son por
cierto de cristal aunque a veces nos lo parecen. Aparece una isla
ante mi vista. Parece un esqueleto alargado, plano, solo con algunas
montañas salpicando su cuerpo. Ah, es Fuerteventura,
la mítica y primitiva Erbania.
La sobrepaso rápidamente, aunque no me falten
las ganas de bajarme. Paso el islote de Lobos,
que no tiene lobos, puede que cuando tenga tiempo les explique tal
contradicción.
Félix Martín Arencibia
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